Introducción
El trastorno del espectro autista (TEA) es considerado así pues representa distintas características similares entre sí, entre ellas podemos resaltar la imposibilidad de comunicación con las demás personas, ya sean pares con personas de edades superiores o inferiores. Como cualquier otro trastorno tiene niveles de afectación que se clasifica según el número de síntomas que presente, además que cuando los niños carecen de desarrollo del lenguaje, se vuelve mucho más difícil tratarlos. Este trastorno se ha vuelto más común en la actualidad puesto que tiene una prevalencia de sesenta casos en cada diez mil niños, además que es más común que lo presenten niños, pues de cada cuatro tan solo una niñas lo presenta. A pesar que se piensa que el cerebro sufrió una afectación por la que hay una falla en la sincronización y coordinación hay factores que predisponen a que esta falla suceda.
Desarrollo
La etiología del TEA tiene diferentes desencadenantes, aunque se piensa que la principal razón en la afectación de las estructuras del cerebro, los factores que las causan pueden ser prenatales, debido a la exposición de la madre gestante al cigarrillo, alcohol o sustancias tóxicas, además se piensa que la prematurez, la edad avanzada o muy joven de los padres, el bajo peso al nacer y la desnutrición de la madre gestante condiciona la presencia de autismo ya que de manera indirecta afecta en desarrollo neurocerebral. Otra de las teorías relacionada a una vacuna contra la tosferina aplicada en niños menores podía causar autismo, puesto que el niño sufría una encefalitis, pero no hay más evidencias que afirmen esto.
Se ha relacionado el autismo con la alteración de los genes se piensa que por lo menos dice genes se encuentran afectados en la TEA, uno de ellos es el cromosoma 2, que tiene genes HOX que codifican para la construcción del tronco encefálico, el cerebelo y el cerebro, en la que al existir este trastorno impide el desarrollo correcto de estas estructuras. Este gen se encuentra afectado en las personas que padecen autismo y que tienen un antecedente familiar de este padecimiento y representa de un 10 a un 40% de los casos. El cromosoma 13 está afectado en un 35% en las personas estudiadas que padecían autismo. La alteración de cromosoma 15, está asociado en un 4% a la expresión de autismo, sin embargo si este se encuentra afectado, este puede estar acompañado de episodios de epilepsia, hipotonía muscular, problemas de coordinación motora, hiperactividad y retraso mental y de lenguaje. El cromosoma 16 tiene en su alteración como resultado, convulsiones y está asociado al autismo puesto que comparte síntomas con la esclerosis tuberosa y esta última tiene alteración en este gen. El cromosoma 17 se asocia también con el autismo, específicamente en la repetición de acciones y con el trastorno obsesivo compulsivo que presentan los autistas, este gen está encargado de codificar el transportador de la serotonina, lo que hace esta hormona es hacer que las células nerviosas se comuniquen entre ellas pero al no haber transportadores no existe tal comunicación. Como se mencionaba en la prevalencia del padecimiento, la frecuencia de este, es cuatro veces mayor en hombres que en mujeres debido al cromosoma X, puesto que las mujeres tenemos un cromosoma X de repuesto y los hombres no.
Conclusión
Yo pienso que el origen central del trastorno de espectro autista es la genética puesto que se observa mayor prevalencia en los que tienen familiares con antecedentes de autismo ya que de ser una prevalencia del 3 al 6% en la población general, al contar con antecedentes se tiene el 6% de probabilidad de padecerla o heredarla. Me parece muy importante cómo es que cada gen que conforma el cromosoma desarrolle un papel fundamental en la expresión de los síntomas o de las actitudes que desempeñamos por lo que cuando hay afectación de cierto gen varias enfermedades que tienen el mismo síntoma comparten la misma alteración de su expresión. Considero que a pesar de que la expresión de cierto padecimiento, en este caso el TEA, debemos cuidar los aspectos ambientales puesto que aunque haya alteraciones en los genes también debe haber un factor externo que la haga expresarse y desencadene la enfermedad.
Referencias
Cabrera, N., Cala, O., Licourt, D. (2015) Autismo: un acercamiento hacia el diagnóstico y la genética. Revista de ciencias médicas, 19(1); 157-178.


