Introducción
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha existido desde hace muchas décadas, sin embargo no se le conocía con el nombre que ahora se le damos. En un principio se creía que el origen de este trastorno se daba por daños neurofisiológicos y neuroquímicos en el cerebro, más tarde se le atribuyó a un desorden psicológico por fallos en la moral, lo que ocasionaba la hiperactividad. Posterior a esto se pensó que se debía a una reacción hipercinética, sin embargo los signos y síntomas de estos niños eran menos notorios y al incrementarse la intensidad así como la aparición de nuevos signos se decidió clasificar como síndrome y recibió el nombre que ahora conocemos.
Desarrollo
Existen diferentes teorías de la etiopotología la cuales interfieren desde el nivel genético hasta las sustancias a las que está expuesto el sujeto.
La primera de ellas se piensa es hereditario pues se dice que el 80% de los casos que presentan TDAH.
La segunda causa se puede dar durante el proceso prenatal, es decir cuando la madre gestante está expuesta a cigarro, sustancias estupefacientes, fármacos controlados, químicos, exceso de hormona tiroidea por enfermedades relacionadas a la tiroides, preclampsia, infecciones o insuficiencia placentaria.
La tercera causa son los factores neurofisiológicos en el que hay una reducción de irrigación sanguínea en diferentes zonas del cerebro que son las encargadas de las funciones de coordinación y recepción y un aumento de la irrigación de flujo sanguíneo y actividad de eléctrica de la corteza sensoro-motora. Además los ganglios basales responsables de la secreción de dopamina están en niveles más bajos que en los niños sanos.
Otra de las causas son los factores neuroquímicos y neuroanatómicos en los cuáles por estudios de neuroimagen se ha observado que los niños que presentan TDAH tienen el cuerpo calloso disminuido y se calcula que el desarrollo del mismo puede tardar hasta diez años en recuperarse, se tiene estimado que al cumplir diesiocho años las diferencias del núcleo caudado desaparecen.
Conclusión
Pienso que el trastorno de déficit de atención e hiperactividad es un síndrome tan complejo que además de tener síntomas y signos propios de la enfermedad tiene también diferentes enfermedades que la acompañan, todo esto representa un enorme reto para las personas que lo padecen así como de su familia, compañeros de escuela, maestros y demás personas que se encuentran en su círculo social.
Considero que debido a la complejidad de la enfermedad debemos educar a la sociedad en diferentes aspectos, en cuanto a la TDAH que tiene su origen por el consumo de sustancias estupefacientes recomendar la cesación de éstas o por lo menos la disminución de las mismas hasta llegar a tener un consumo nulo, la planificación familiar para las personas que tienen enfermedades tiroideas y convulsivas, así como las que tengan desnutrición, todo esto con el fin de mantener una homeostasis al momento de la concepción y durante la gestación. Sin embargo así como podemos evitar la aparición del TDAH en la etapa prenatal y durante la gestación existen otros factores que resulta difícil evitar como la toxemia y la preclampsia en donde el bebé deja de crecer y desarrollarse, por su parte en la toxemia a pesar que la placenta tiene la función de regular los nutrientes y sustancias que pasan a través de ella, hay algunos tóxicos que logran pasar la membrana afectando grave e irreversiblemente al feto, en este caso al cerebro. Al momento del parto también puede haber una afectación ya que se puede presentar sufrimiento fetal, lo que es causa de hipoxia que también afecta gravemente al cerebro, cabe mencionar que también las maniobras al momento del alumbramiento como la utilización de fórceps o la administración de sedantes a la madre. Concluyo que así como hay factores que condicionan la aparición de este padecimiento también hay otros que no podemos evitar cuando los genes o las estructuras cerebrales dependen tienen una malformación o mutación, por lo que para estos casos recomiendo que cuando haya una sospecha de este trastorno podamos acudir con un especialista para comenzar el tratamiento de manera oportuna evitando daños mayores.
Referencias
Carbonell, M., Hechavarria, M., Sabari, A., Jacas, C., Portela, A. (2016) Trastorno por déficit de atención e hiperactividad: algunas consideraciones sobre su etiopatogenia y tratamiento. Medisan. 20 (4), 556-607.


